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martes, 7 de febrero de 2012

¿Y por qué ahora de repente empiezo a bajar peso sin hacer nada diferente de lo que estaba haciendo?




Una gran pregunta, sí señor. Y os diré lo que pienso.

¿Recordáis cuando os contaba que al haber alcanzado los 80 kilos, el peso que tenía antes del embarazo, era como si psicológicamente ya hubiera alcanzado "la" meta?

En mi sensación de impotencia ante el peso, era pensar que al menos me conformaría con recuperar mi peso de antes de los embarazos, que aunque todavía estaba en obesidad al menos no era la obesidad tipo II con la que comenzaba la dieta...

Y así, cuando alcancé los 80 una parte de mí pensó, ya está, ya con esto me conformo. ¿Para qué me voy a ilusionar pensando en que puedo aspirar a más?

Pues no, claro que puedo aspirar a más. Puedo llegar a mi siguiente meta, los 70 kilos en unas cuantas semanas. Y después de eso podré llegar a la meta que me marca el doctor Dukan en mi curva: los 59,5 kg. ¿Por qué no?

Pero parece que mi cuerpo-mente ha necesitado estas semanas de conso para darse cuenta de que esto puede ser posible y que puedo ir más allá (hacia abajo) de los 80 Kg.

Ay, lo que hace la cabeza...

¡¡Saludetes!!

Mónica Alvarez

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Obesidad y efecto rebote, ¿por qué?



Desde ayer que leí la última entrada de Juanma en su blog: Rebotar y vuelta a empezar llevo dándole vueltas al hecho de por qué si sabemos que la obesidad no es buena, que estamos mucho mejor con unos kilos de menos, que hemos logrado recuperar un peso justo más que aceptable (como es el caso de Juanma: Objetivo cumplido con la dieta Dukan!), y que se trata de mantenerlo solamente, cosa que debería ser mucho más sencilla de realizar en sí, que el hecho de bajar 21 kilos (o los que tenga que bajar cada uno).

Porque le ocurre a Juanma y nos puede pasar a todos, no nos engañemos.

¿Cuántas veces nos hemos visto en un efecto rebote en cualquier dieta realizada? Infinitas, seguramente (bueno, vale, he exagerado un poquito). El que sea la dieta Dukan la que nos haya llevado al buen puerto del normopeso no significa que no vayamos a autosabotearnos de nuevo y comenzar a subir y a subir, y que cuanto más vemos subir la báscula más problemático es parar y retomar las riendas y el control de nuestro cuerpo, como si de un caballo desbocado se tratara.

Llevo desde ayer dándole vueltas porque puedo ser yo la siguiente, y creedme, que no me gustaría... No se lo deseo a nadie. Porque bastante trabajo supone recuperar un peso aceptable, como para ver después que tus esfuerzos se van por la borda. No pretendo con este post juzgar a Juanma. Nada más lejos de mi intención, me parece un tipo super honesto consigo mismo y con los seguidores de su blog, que somos muchos. Siempre ha comentado todo, cuando va bien y también cuando ha ido mal con la dieta y pienso que compartir esos momentos de debilidad es lo que nos ayuda a aprender a todos. A mí desde luego, lo que me enganchó a su blog fue precisamente esa manera tan honesta de narrar su historia con la dieta Dukan.

Pero volvamos a la pregunta del principio. ¿Qué es lo que puede hacer que tras el esfuerzo titánico de haber logrado nuestro objetivo tiremos por la borda el objetivo y el trabajo?

Pues la respuesta ha venido a mí esta tarde mientras preparaba un tema del curso que tengo en marcha: Coaching para el Éxito Financiero y Personal, todo está en nuestra cabeza, en forma de archivos obsoletos que seguimos guardando como si fueran actuales, pero no lo son y lo único que logramos con ellos es autosabotearnos la vida una y otra vez.

Y podemos hablar del aspecto financiero, pero si lo aplicamos al aspecto personal y en este caso a la obesidad es lo mismo.

Nosotros pertenecemos a una generación que vive en la comodidad de una vida aburguesada. Nuestros abuelos y nuestros padres no lo tuvieron tan fácil. Sólo dos generaciones atrás, aunque se nos haya olvidado, hubo una guerra, un periodo muy largo de carencia social, de pobreza, escasez... Las familias tenían unas cartillas que les llamaban "de racionamiento" en la que aparecía las cantidades que les correspondían semanalmente de determinados alimentos de primera necesidad (harina, aceite, leche...) y hacían grandes colas para ir a recoger los suyo el día que tocaba reparto. Esto se nos ha olvidado, pero yo que he tenido padres mayores son anécdotas que he escuchado en mi casa de niña muchas veces, y como yo, seguro que mucha gente. La consigna era "come ahora lo que puedas que vete a saber si mañana podrás comer algo", porque NO HABÍA en muchos casos para comer como tenemos ahora, que vas al frigo y coges lo que quieras.

Igual hemos oído decir muchas veces aquello de "cuando seas grande, comerás huevos" y no sabemos el por qué del dicho. En aquellos tiempos de postguerra a cada familia le tocaban un número muy contado de huevos, y cuando se hacía un huevo frito, se le daba al cabeza de familia (al padre) que era quien tenía que ir a trabajar, en trabajos muchas veces físicamente agotadores, y necesitaba toda la energía que pudiera dársele en forma de comida. Por eso, a los hijos, cuando miraban hambrientos al padre comerse "su huevo" les decían que cuando fueran padres comerían huevos, como en aquel momento lo hacía su padre. Alguno tuvo más suerte y comió huevo de chico, uno que freía su madre y tenían que untar entre todos los hermanos, y esto os prometo que no me lo invento.

Han pasado las décadas y vivimos en una época en la que no pasamos hambre, pero seguimos, nunca mejor dicho, con el chip en la cabeza de la escasez y el hambre.

En aquellos tiempos, los hombres tenían trabajos físicamente agotadores, y las mujeres también, porque no había lavadoras, ni friegaplatos... incluso la fregona se inventó años más tarde así que los suelos se lavaban de rodillas con un trapo, como hemos visto hacer a la Cenicienta en la película de Walt Disney. Así que todos necesitaban comidas energéticas, alimentos que con poca cantidad les diera la energía necesaria para enfrentar a un duro día de trabajo. Y lo mismo los niños, entonces se jugaba en la calle a tantos juegos puramente psicomotrices como pudiéramos imaginar.

Hoy en día en muchas casa se siguen poniendo raciones de potaje a niños y mayores que seguramente no son necesarias en muchos casos, ya que el trabajo tanto de niños como de adultos suele ser bastante sedentario en general. Y así, la obesidad está servida en nuestra sociedad como plato principal.

Y detrás de esto ¿qué hay? que somos ricos, pero seguimos alimentándonos como pobres, o más bien comiendo, tragando, deglutiendo como los pavos que preparan para ser sacrificados, que les ponen un embudo en la boca y ala, a meterles pienso. Y si esto os parece exagerado, fijáos en cómo se les da de comer a los bebés y niños muy pequeños, como si se fueran a morir de hambre a la vuelta de la esquina...

Y de aquí derivan tantos comportamientos de muchas madres y abuelas para que comas un poquito más (y da igual que tengas 3 que 30 años, ellas insisten), para que en cuanto te ven adelgazar se preocupen, porque se te ve tan sano y tan gordo... O como se nos decían hasta hace no tanto tiempo a las mujeres, "Uy, ¿has mejorado, no? ¡¡se te ve más gorda...!!".

Sería importante en cada caso cazar todos esos archivos inútiles que seguimos almacenando en torno al mito de la comida, desprogramarlos y poner en su lugar otros que potencien actitudes sanas frente a la comida y la nutrición.

Entonces no habría efectos rebotes ni autosabotajes ni otro problemas psicológicos relacionados con la obesidad.

Seguiré pensando esto y, quién sabe, tal vez lo siguiente que haga sea crear un curso de Coaching para el Éxito con su Dieta y su Imagen Personal.

Suena bien, ¿no?

¡¡Saludetes!!

Mónica Alvarez

martes, 6 de diciembre de 2011

¡¡Por fin!! ¡¡79'8 Kg!!



Hoy la báscula me ha dado una gran alegría. No me lo esperaba porque anoche comí algo de lo que no tenía que comer... Pero al darme el peso, no me lo podía creer:

¡¡79'8 Kg!!

He pasado la barrera de los 80 para entrar en la década de los 70!!!

Psicológicamente es muy importante, ver que cambia el dígito, es... No os lo podéis imaginar y no sé expresarlo con palabras...

En lo práctico, sé que mañana probablemente suba, o que lo haga en unos días, que vuelva al 80, que baje, que suba... Hasta que definitivamente se quede en los 79 y siga bajando :D

No tenía mucho más que comentar (¡y no es poco!). He visto que no había actualizado la regleta. He estado tentada en dejarla con el peso de hoy, pero no, he puesto el del domingo, que era el que tocaba. Así el domingo próximo me hará más ilusión :P

¡¡Ala, ya está el post!!

¡¡Saludetes!!

martes, 22 de noviembre de 2011

Resumen de la semana 14ª de crucero: -700 gramos

Por fin se movió la báscula y comenzó a bajar. Esta semana 700 gramos menos, y lo que es psicológicamente más importante, bajé por fin al dígito de 80 kilos y por ahora (estamos a martes) lo estoy manteniendo.

Así, el peso oficial de este domingo fue de 80,3 Kg.

Y también tomé la decisión que llevaba madurando hace días. Ayer lunes comencé mi periodo de consolidación de estos 10 kilos que he perdido desde agosto.

Estos 10 kilos, que parecen no ser mucho, pero me han permitido regresar a mis pantalones y nikis de antes de quedarme embarazada. Y aunque éste no es mi objetivo final, es un buen alto en el camino para descansar, recuperar nutrientes provinientes de la fruta y otros alimentos que hace tres meses que no pruebo. También para quitarme el gusanillo psicológico de los alimentos prohibidos, que podré comer con moderación en la comida de gala que tendré a la semana. Y, en definitiva, pasar unas Navidades sin plantearme grandes problemas gastronómicos a la hora de celebrar y comer con la familia.

100 días (10 por cada kilo de peso que he perdido) se pasan pronto. Son poco más de tres meses, así que en febrero (si mis cálculos no fallan) volveremos a crucero para continuar hasta el normopeso.

Llevo dos días en consolidación, y voy viendo que no es tan diferente, a efectos prácticos del tramo de crucero, al menos en el día a día. Vamos, que no se trata de darse grandes atracones de comida, sino de comer con moderación aumentando un poco el número de alimentos permitidos. De esto hablaré en el próximo post.

Saludetes.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Por qué creo que me estanqué

Es curioso cómo funciona la mente.

Estoy preparando un curso acerca de la abundancia económica (falta o presencia) y de cómo nos programamos para que nuestros sueños se cumplan (o para que no se cumplan, la mayoría de las veces). Y veo que en esto de la dieta y del trabajar para dejar de ser obesa, viene a ser lo mismo.

Hace unos años yo pesaba lo que peso ahora y, aunque hubiera preferido estar más delgada, era feliz así. Luego tuve a mis hijas y mi peso aumentó de manera alarmante, como sabéis, sin que haya manera de que yo pudiera hacer algo por evitarlo. La sensación de no-control que tenía era altísima, porque si había podido llegar a los 90 kilos sin poder evitarlo, podía llegar a pesar 100, 110 ó 120 kilos... O vete a saber, que me quedan muchos años de vida, y mucho tiempo para seguir engordando sin poder hacer nada para evitarlo.

Este verano inicié la dieta dukan con mucha ilusión, ganas, desesperación... Y fui viendo que, efectivamente, esto funciona.

Y llegué a un punto en el que me valía la ropa de antes de mis embarazos. No sé muy bien cuánto pesaba entonces, porque tenía una báscula vieja que ya tiré y que pesaba de aquellas manera. Sé que cuando me pesó la matrona por primera vez embarazada, vestida y desayunada pesaba unos 82 kilos... Vamos, como 81, por ejemplo.

Que es lo que he pesado en estas últimas semanas.

Me he dado cuenta de que al haber llegado a mi peso de hace 5 años, de que al poder ponerme mi vieja ropa, es como si hubiera dicho "ya está, para qué voy a sufrir más con la dieta, si aquí estaba yo feliz hace cinco años".

Inconscientemente, al comenzar la dieta me había programado para volver a mi peso de antes del embarazo... y ya está.

Estoy muy contenta, porque para deshacer una programación neuropsicológica de este tipo, lo primero que hay que hacer es darse cuenta de ello. Poner consciencia en el problema.

Luego, puedo utilizar diferentes técnicas de la kinesiología que me ayuden a borrar la programación y a continuar  perdiendo peso.

El siguiente paso será decidir, como decía en el post anterior, si conscientemente quiero seguir bajando peso rápidamente ahora, o si prefiero afianzar el que he logrado (como decía en el post anterior) pasándome a consolidación durante 100 días (esto cuando llegue o me acerque a los 80 kilos).

Tengo trabajo estos días mientras llego a 80, y decisiones importantes que tomar. Mientras, a ver qué tal me va con la báscula esta semana, hoy ya he empezado a ver un descenso importante. Pero esto, en otro post.

¡¡Saludetes!!